El guardián del puente invisible
Había una vez un pueblo dividido en dos por un río inmenso. No había puentes ni barcas que lo cruzaran, y los habitantes de ambas orillas vivían convencidos de que el otro lado no valía la pena. —Allá no hay nada para ti —decían unos—. —Es mejor quedarse de este lado —respondían los otros—. En medio de ese conflicto silencioso, vivía un anciano llamado Aurelio, un hombre solitario que pasaba las tardes sentado a la orilla del río. Los niños se burlaban de él porque siempre llevaba un martillo y unas cuerdas viejas, como si construyera algo invisible. —¿Qué haces ahí, viejo? —le gritaban. —Construyo un puente —respondía con calma. Ellos reían, porque no veían más que aire y agua. Una noche, una tormenta arrasó el pueblo. Las aguas crecieron tanto que las casas de la orilla izquierda quedaron sumergidas, y muchos no sabían cómo escapar. En medio del caos, alguien vio a Aurelio caminar sobre algo invisible que parecía sostener sus pasos. Extendió su mano y gritó: —¡El puente ...